miércoles, 10 de marzo de 2010

Amor eterno

Unamos nuestras manos,
pongamos el amor ahí.
Atémoslas contra nuestra voluntad
para estar siempre juntos,
tenemos talento.

Dime todo lo que sientes
una y otra vez,

una y otra vez,
una y otra vez:
que soy Caín
y me amas por eso,
que soy Abel
y te amo por eso.
Dime que el amor
es lo único que nos queda
y que es obligatorio
vomitarnos en la cara
para que no muera.

Así,
con las manos atadas,
tratemos de correr,
bailar,
caminar,
festejar al amor;
aunque la soga lastime nuestras muñecas,
recuerda que lo hacemos
para proteger al amor,
porque es lo único que nos queda,
y es indispensable
no detenerse nunca.


Vivamos el gran sueño,
el que nos dice "amor eterno".

Cuando la soga se haya desgastado
y debamos ensogarnos de nuevo
para seguir protegiendo al amor,
separaremos un momento nuestras manos
hinchadas y gangrenadas,
y con terror
habremos descubierto
que sólo hay gusanos comiéndose unos a otros,

terribles,
horrorosos.


Buscarás mis ojos,
buscaré los tuyos
tratando de encontrar al amor
y sólo habrá nada.


Habremos asesiando al amor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario