Unamos nuestras manos,
pongamos el amor ahí.
Atémoslas contra nuestra voluntad
para estar siempre juntos,
tenemos talento.
Dime todo lo que sientes
una y otra vez,
una y otra vez,
una y otra vez,
una y otra vez:
que soy Caíny me amas por eso,
que soy Abel
y te amo por eso.
Dime que el amor
es lo único que nos queda
y que es obligatorio
vomitarnos en la cara
para que no muera.
Así,
con las manos atadas,
tratemos de correr,
bailar,
caminar,
festejar al amor;
aunque la soga lastime nuestras muñecas,
recuerda que lo hacemos
para proteger al amor,
porque es lo único que nos queda,
y es indispensable
no detenerse nunca.
Vivamos el gran sueño,
el que nos dice "amor eterno".
Cuando la soga se haya desgastado
y debamos ensogarnos de nuevo
para seguir protegiendo al amor,
separaremos un momento nuestras manos
hinchadas y gangrenadas,
y con terror
habremos descubiertoque sólo hay gusanos comiéndose unos a otros,
terribles,
horrorosos.
Buscarás mis ojos,
buscaré los tuyos
tratando de encontrar al amor
y sólo habrá nada.
Habremos asesiando al amor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario