Y vi la vida desde otra parte, con mis ojos tan míos y tan aprendices. Una bicicleta me devuelve mi calma al final del día, llego a casa y en la pared la nota que me escribí en medio de mi dolor de ausencia: "È finito tutto, ma ricomincia ancora".
Y mi cara se puso tibia, con mis lágrimas tan mías y tan aprendices. Caras me acompaña y ronrroneamos juntos nuestra naturaleza.
Y mis manos se entrelazaron, con mis dedos tan míos y tan aprendices. Me acompaño y me cuento y me digo: "Yo quiero así, dejo lo demás ser y ya".
jueves, 28 de enero de 2016
Aprender
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)